Buen juego contra mal arbitraje
Cuando Richard Páez asumió las riendas de la selección dijo que ya bastaba de escudarnos en los hombres de negro para justificar nuestras carencias. El miércoles, sin embargo, criticó algunas de las decisiones del peruano Gilberto Hidalgo que para él fueron claves en la derrota encajada, como la falta al borde del área que terminó siendo el segundo gol argentino. Cierto, fue Riquelme y no el árbitro quien metió la pelota en las redes, fue Dudamel y no Hidalgo el que colocó mal la barrera y después no llegó a tiempo al potente disparo, pero de no ser por ese pitazo (injusto para Páez) el primer tiempo hubiese terminado empatado.
A Venezuela nunca le ha ido bien con los arbitrajes, y una de las causas de ese desamor es la poca presencia de jueces del patio en partidos internacionales. Aunque el país cuenta con seis que alcanzan esa categoría según parámetros FIFA, apenas un partido de la eliminatoria premundialista ha sido dirigido por un venezolano: el Brasil-Ecuador del año pasado.
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