La Paz. El presidente de Bolivia, Carlos Mesa, renunció
anoche a su cargo, en medio de una profunda crisis política
y social que enfrenta el país, agobiado por protestas que
demandan nacionalizar los hidrocarburos y convocar a la Asamblea
Constituyente.
"Creo que mi responsabilidad es decir hasta aquí puedo
llegar, es por esto que mi decisión es presentar mi renuncia
al cargo de presidente de la República", afirmó
Mesa, en momentos en que Bolivia iniciaba la cuarta semana
de incesantes marchas y bloqueos de rutas, expresó DPA.
Aclaró que su responsabilidad termina en cuanto el
Congreso _al que convocó de urgencia para este martes_
tome una decisión.
"Sigo siendo presidente hasta que el Congreso tome la
decisión y defina el futuro del país. No quiero
que ustedes sientan que en estas horas, o en estos días,
ojalá que sean solamente horas, que van a pasar hasta
que el Congreso se reúna, no hay presidente", dijo.
"Estoy aquí y estaré aquí, no está
en mis ideas viajar a Miami o viajar a Washington",
agregó, al indicar que espera quedarse en su patria.
La Constitución establece que el Parlamento
definirá si acepta o rechaza la dimisión
del jefe de Estado. En caso de ser aceptada, se dará
paso a una sucesión presidencial, que era promovida
por distintos actores, entre ellos el líder opositor
Evo Morales.
La Constitución estipula que en caso de que
el presidente dimita deberá ser reemplazado,
en el siguiente orden, por el titular del Senado,
de la Cámara de Diputados o el presidente de
la Corte Suprema, quien deberá convocar a elecciones
en un plazo no mayor a seis meses.
Evo, como se le conoce en el país, planteó
que el titular de la Corte Suprema de Justicia,
Eduardo Rodríguez, se encargue de convocar
los comicios, lo cual supone que los presidentes
del Senado, Hormando Vaca Díez, y de la Cámara
de Diputados, Mario Cossío, renuncien a asumir
la Presidencia del país.
Mesa se dirigió a la nación mientras
La Paz, la sede de gobierno, se encuentra al
borde de una escasez de combustibles y alimentos,
a raíz de la huelga que mantiene la contestaria
ciudad de El Alto.
"Con el llamado más vehemente a mis
compatriotas que están en actitudes tan
violentas y tan intolerantes que dejen estas
acciones, que no asfixien a esta ciudad, que
no ataquen con esas acciones a los más
pobres, que tengamos la posibilidad a abastecimiento
de combustible, de vida civilizada entre compatriotas,
que no nos hagamos daño innecesariamente",
añadió.
Al tiempo de agradecer a su gabinete y
sus colaboradores, el mandatario destacó
la labor de las Fuerzas Armadas y de la
Policía, instituciones a las que describió
como "profundamente patriotas".
La dimisión de Mesa se produjo después
de que el llamado a una tregua social
formulado por la Iglesia católica
no desarmó las protestas en Bolivia,
donde se reportaron cortes de caminos
en siete de los nueve departamentos y
La Paz seguía aislada.
Unos cuarenta minutos después
de haberse dirigido al país, Mesa
salió con relativa normalidad del
Palacio de Gobierno, en la caravana
de su equipo de seguridad, para dirigirse
a la residencia presidencial, donde
seguirá habitando hasta que deje
el cargo.