MAYTE NAVARRO
EL UNIVERSAL
Las grandes casas de moda continúan dedicando un capítulo
muy especial al calzado femenino en esta temporada. Esa atención
especial no es nada nueva, pues el mismo interés lo pusieron
las hadas de La Cenicienta cuando idearon la zapatilla de cristal
que reservaba felicidad de la joven.
Y como en materia de moda todo es un vaivén, las puntas
largas y agudas estarán ausentes po algún tiempo.
La que sí se consagra, para felicidad de las que no llegan
al 1,75 de altura, es la plataforma, que nuevamente es reinterpretada,
ganando en colorido, mayor refinamiento y convirtiéndose
en espacio para la fantasía; es decir, para dibujar y
estampar.
Junto a Italia, cuyo calzado tiene fama internacional,
siendo uno de los más afamados los que llevan el nombre
de Farragamo, figuran los franceses, que tienen en Chanel
con sus célebres combinaciones de colores uno de los
íconos de la elegancia y a la vez uno de los más
copiados. Dior no se queda atrás con modelos más
osados y sexy, al igual que Louis Vuitton que se lanza con
una colección ultrafemenina inspirada en la década
de los cuarenta; es decir, líneas redondeadas y tacones
gruesos.
Esta temporada los diseñadores han buscado refugio
en el espectáculo, por eso se hace evidente la mirada
retrospectiva, de la posguerra, que hurga en los filmes
de la época de Greta Garbo y de Ava Gardner. Se trata
de alargar las piernas gracias al tacón que para
esta temporada continúa rozando los 10 centímetros
y es menos fino. Se le dice un hasta luego al aguja, aquel
tacón que apareció en 1952, para dar paso a
otro que produce mayor estabilidad. También hay originalidad
a la hora de vestirlo ya que puede estar cubierto de piel
o simplemente ser de madera.
Las puntas siguen el mismo camino, se vuelven más
redondeadas y se agregan elementos como son correas
tipo pulsera que marcan el tobillo.
Para quienes aman la comodidad están las famosas
bailarinas, que no son más que zapatos sin nada
de tacón que ahora se estampan con flores, rayas,
lunares y hasta se troquelan con aros metálicos.
No escapan de llevar detalles de lujo como son las
hebillas de Swarovski.
Cabe destacar elementos utilizados, que ya no se
reducen al tradicional cuero. Gracias a la tecnología
se han creado algunos que ofrecen durabilidad además
de comodidad, tal como sucede con los textiles que
sirven para crear texturas y formas novedosas. Este
es el caso de Chanel, que ha trabajado con géneros
como el tweed para su colección prét-á-porter
2005. Su clásico dos tonos continúa pero
con una nueva propuesta, marcados por los triángulos
y rombos.
En cuanto a la piel, también hay un abanico
de tendencias que van desde las repujadas a las
de reptiles.
La gama de los colores alegra los pies, que
dicen adiós a la monotonía de las
piezas de una sola tonalidad ya que además
de mezclar tonos también se suman elementos
como es el caso de adornos en pedrería,
pieles estampadas en flores o bordadas. Otro
tono que regresa en este verano es el blanco,
que no siempre se presenta en solitario sino
como base para otros más llamativos.
El plástico aparece, pero no imitando
al cuero, sino conservando su propia personalidad.
Esta tendencia la impone Brasil en su afán
de explorar con nuevos elementos y en esa
búsqueda de masificar la moda. Para ello
la marca Melissa se ha aliado con importantes
diseñadores quienes han aportado sus
creaciones, como es el caso de Gloria Coelho,
una de las indudables triunfadoras del último
Sao Paulo Fashion Show, quien presentó
una relectura de un clásico como lo es
la sandalia grecorromana.
Otro gran diseñador de calzado es
Louis Vuitton que subraya las líneas
curvas, se deciden por materiales ultracoloridos,
al mismo tiempo que usan efectos de gran
riqueza gráfica. Lo floral recupera
protagonismo y con ese motivo Dior estampa
toda una sandalia, especialmente las de
cuña, convirtiéndolas en objeto
de seducción.
Al escoger un calzado hay que tener en
cuenta que si no es el adecuado puede
arruinar un bello vestido.