EUGENIO MARTÍNEZ
EL UNIVERSAL
La primera fase de la auditoría de datos y códigos
fuente de las máquinas de votación producidas por
Smartmatic culminará mañana sin contratiempos ni
advertencias por parte de los técnicos de oposición.
Desde el martes 10 de octubre los representantes de los candidatos
presidenciales, de la misión exploratoria de la Unión
Europea y de la ONG Ojo Electoral evalúan el hardware
de los equipos SAES-3000 y SAES-3300.
El estudio de los componente físicos de las máquinas
de votación -que se realiza en los galpones de la empresa
Aerocav en Fila de Mariches- consiste en el análisis
de las tarjetas madre de los equipos, tarjetas de red, membranas
táctiles y pantallas touch screen.
A la fecha la auditoría se desarrolla "satisfactoriamente",
desde la perspectiva de Leonardo Hernández, director
general de Informática del CNE.
No obstante, los técnicos electorales de los candidatos
presidenciales prefieren esperar el final de todo el proceso
de análisis -previsto para el 28 de octubre- para emitir
sus observaciones definitivas.
Concluida la revisión física de los equipos se
iniciará -el lunes 16 de octubre- la segunda etapa de
esta auditoría que consiste en la evaluación y certificación
del software, código fuente y firma electrónica
de la aplicación electoral.
La importancia de esta segunda etapa del proceso auditor
radica en que serán estudiadas las líneas de código
de los programas, que son las áreas donde están
las instrucciones que indican a las máquinas de votación
las funciones que deben realizar. Durante 10 días continuos
se realizará la revisión que permitirá la conformación
de la firma electrónica que garantiza que el software
que se audita es el mismo que se instala en cada uno de los
32.331 equipos que se desplegarán en todo el territorio
nacional.
La auditoría de datos y códigos fuente se realiza
de manera paralela a la evaluación de los 33.002 cuadernos
de votación que se emplearán el domingo 3 de diciembre.
Los resultados de estos estudios servirán de base para
la auditoría de producción de las máquinas
de votación -prevista para iniciarse el 24 de octubre-
que consisten en una réplica controlada de los procesos
de votación, transmisión y totalización de
resultados.
La votación simulada realizada hace un año -como
parte de las auditorías de la elección parlamentaria-
provocó que los partidos de oposición descubrieran
una vulnerabilidad en el sistema que les hizo "temer" que
la secuencia de los votos podría ser reconstruida para
violar el secreto del sufragio.
Garantía para automatizar
Aunque era una decisión anunciada desde hace 15 días
por la presidenta del CNE, Tibisay Lucena, la formalización
de la orden de compra de 5.450 máquinas de votación
SAES-3300 adicionales -a un costo de 26 millones de dólares-
generó críticas en la oposición, al punto que
el director de Informática del Poder Electoral precisó
que la decisión de comprar los equipos se tomó para
garantizar "que se mantengan los porcentajes de votos automatizados"
Según la Tabla Mesa -distribución de electores-
de los 15.921.223 votantes habilitados, sólo 30.014 sufragarán
de manera manual.