La Paz.- Los cuarteles que construirá Bolivia en la
frontera con la ayuda de Venezuela serán en realidad
módulos mixtos para una docena de soldados y personal
de Aduana y Policía, aclaró el comandante del Ejército
boliviano, el general Freddy Bersatti.
En una entrevista que publica hoy el diario "La Razón",
Bersatti dijo que el objetivo del convenio boliviano-venezolano
firmado por los presidentes Evo Morales y Hugo Chávez
ha sido sometido a "una mala interpretación", reseñó
Efe.
La alianza opositora Poder Democrático y Social se opone
a la ratificación de ese convenio internacional, a la
vez que los gobiernos de Paraguay, Perú y Chile han expresado
su preocupación por el tema.
"No son bases (militares), son 10 módulos fronterizos
(de los) normales y comunes que tenemos" en el Ejército
boliviano, a los que se pretende "integrar la Aduana, Migración
y Policía para tener un control efectivo de las fronteras",
explicó.
Indicó que, por lo reducido de su tamaño, tienen
también un coste bajo, inferior a los 10.000 dólares.
El general boliviano añadió que, si el Congreso
aprueba el convenio, se construirán módulos para
"albergar un grupo muy reducido de militares, para unos 15
soldados (y) eso no se puede llamar una base" castrense.
Bersatti puso de ejemplo la zona aledaña a la mina San
Cristóbal, filial de la estadounidense Apex Silver en
el departamento de Potosí, fronterizo con Chile, donde
"hay mucho paso de personal civil" entre los dos países
y "se necesita un control de frontera con Migración y
Aduana".
Agregó que otros módulos tendrán que instalarse
en otras zonas de la frontera con Brasil, Perú, Paraguay
y Argentina, "donde no existe un control efectivo".
El comandante, que aclaró también que Venezuela
no dará a Bolivia "ni una pistola", pidió a los
legisladores de su país aprobar el convenio con el gobierno
de Caracas u otro que permita mejorar las condiciones de los
soldados bolivianos, debido a las limitaciones de su presupuesto.
Además, Venezuela ayudará a Bolivia a construir
un fuerte militar en la norteña ciudad de Riberalta,
cerca de la frontera con Brasil, y una instalación fluvial
castrense en Puerto Quijarro, en la misma línea divisoria
con Brasil y cerca del límite con Paraguay.