JAVIER BRASSESCO
EL UNIVERSAL
La importación a gran escala de motos chinas y el tráfico
cada vez más agobiante en Caracas no sólo dieron
origen a los mototaxistas, sino también a lo que en este
momento es lo más reciente en cuanto a negocios especilizados:
los motolavados.
"Antes los propios autolavados aceptaban motos, pero empezaron
los problemas con las motos chinas, que son muy delicadas
en cuestiones eléctricas y después no prendían
porque le echaban agua indiscriminadamente. Conseguir un sitio
para limpiar la moto estaba convirtiéndose en una misión
imposible", relata el motorizado Giancarlo Soto.
Y que nadie crea que lavar una moto es tarea sencilla: "Yo
diría que es más complicada de lavar que un carro:
hay que sacarle grasa de todos lados y por eso tenemos que
utilizar tres tipos de desengrasante. Aquí los muchachos
se parten la espalda, porque además las volteamos para
que queden como nuevas. A veces los motorizados se quejan
porque cobramos igual que un carro (12 mil bolívares),
pero la verdad es que aquí ganamos mucho más con
los carros, pues los lavamos más rápido", dice Luigi
Longo, dueño del autolavado La Selva, en Sarría
(al lado del Seguro Social), que tiene ya un año lavando
motos.
Pero también hoy existen negocios que sólo lavan
motos, como "El Lavadito" en la bomba PDV que está frente
a la estación del Metro Agua Salud, o Multiservicio DK,
detrás del hospital Vargas, o Yilomar Motos en la avenida
Fuerzas Armadas, frente a la Wrangler.
En esos lugares, muchos de los cuales también funcionan
como talleres, el precio oscila entre siete mil y diez mil
bolívares y cada uno de ellos lava unas 20 motos diarias.
Con un promedio de apenas tres meses de vida, son los pioneros
de un negocio creciente.