Centenario del nacimiento de un "maestro de la lectura lenta"

Angel Rosenblat y el lenguaje

En el marco de la celebración de los cien años de Angel Rosenblat
(Polonia 1902-Caracas 1984), filólogo, ensayista y profesor universitario,
y quien desde 1947 hiciera de Venezuela su patria, la Biblioteca Ayacucho
edita El español de América. Libro que Leya Olmos
-en sus palabras de presentación a los lectores de Verbigracia- reconoce como "la cancelación de una deuda que tenía el país con este maestro" que dedicara
"su vida con devoción a estudiar las complejidades
del lenguaje". De allí el cuidado de la edición, con selección, prólogo, cronología (fragmentos publicados hoy en esta página)
y bibliografía de María Josefina Tejera


Foto: Vasco Szinetar

Angel Rosenblat: "creo que el deber revolucionario del escritor es escribir bien. Ese es mi compromiso"

El español de América, un libro esperado

La aparición de El español de América de Angel Rosenblat en Biblioteca Ayacucho no sólo es un verdadero acontecimiento, sino también la cancelación de una deuda que tenía el país con este maestro, polaco de nacimiento, argentino porque allí vivió su infancia y venezolano por decisión. Y es un acontecimiento porque se trata de una edición cuidada infinitamente, tal como merece alguien que dedicó su vida con devoción a estudiar las complejidades del lenguaje. Eso tiene un nombre: filólogo, es decir, amante de las palabras. Decía Nietzsche en Aurora, yendo un poco más adelante, que el filólogo es un maestro de la lectura lenta, y quien lo es acaba por escribir también lentamente. Pues bien, Rosenblat, con la paciencia que caracteriza a los de su oficio, supo ir brindándonos, sucesivamente, y desde antes de llegar a Venezuela, un conocimiento exhaustivo de nuestra particular manera de usar el lenguaje, de los usos y abusos, de los modismos y de las palabras importadas, en fin, de nuestras buenas y malas palabras. Pocos como él han sabido interpretar tanto al hombre venezolano y, justamente, a partir de nuestro lenguaje. En la exquisita cronología preparada por María Josefina Tejera, de la cual publicamos aquí algunos fragmentos, aparecen apuntes que hablan de la fineza de su sentido interpretativo, así como de la agudeza de su oído: "Los psicoanalistas sostienen que los más graves complejos del hombre nacen en la infancia. Debo creer que de entonces data mi debilidad por el habla callejera". Y fue, en mucho, lo que le dio esa enorme consistencia a su trabajo: su pasión por el habla de la calle, por los distintos usos de la gente, con variaciones de sentido y de sonido. Tal vez esa necesidad de contrastar las distintas hablas lo llevó a ser también un viajero. A Venezuela llegó invitado por Mariano Picón-Salas y desde el primer momento la hizo su patria, pero desde aquí no dejó de viajar por toda América, España y Estados Unidos, convidado por distintas universidades e institutos académicos a disertar sobre lo que fue su gran tema, el español de América. Muchas veces encontramos en las páginas de esta cronología, así como en la obra toda de Rosenblat, un sentido cáustico, una serena ironía, una enorme capacidad para reírse de sí mismo, una humildad densa, sin melindres. Así, cuando cuenta cómo nació el título de uno de sus libros más conocidos dice: "Yo había iniciado en El Nacional una sección muy irregular con el título de 'Cuatro palabras'. Cuando Mariano Picón-Salas se hizo cargo del "Papel Literario" me dijo que quería una sección más permanente. Cuando le llevé la primera, yo había puesto a la sección un título casi mortecino: 'Las palabras y la vida'. El me propuso el título de Buenas y malas palabras, que me parece la causa fundamental del éxito de la sección". Hay un hecho curioso pero es difícil corroborarlo en un país que no lleva ningunas estadísticas. A muchas casas venezolanas donde uno entra, aunque haya pocos libros, siempre encuentra uno algún tomito de Buenas y malas palabras. Me atrevería a decir que ha sido, por mucho tiempo, uno de nuestros bestsellers.

Leya Olmos. Ensayista

 

Cronología autobiográfica

1902: "Nací al parecer el 9 de diciembre de 1902 en Wengrow, una aldea de Polonia, que, según me dicen, es hoy una hermosa ciudad. Mi lengua materna era el idisch" (Rosenblat).

1908: "Cuando tenía seis años mi familia se trasladó a la Argentina, donde hice todos mis estudios, los primarios en Neuquén [...] Por eso cuando me preguntan, digo por lo común que he nacido en la Argentina. En parte por ahorrarme explicaciones, y quizá también porque acaso me hubiera gustado nacer allí. En cierto sentido, es efectivamente la tierra de mi nacimiento".

1927: "Cursaba yo mi último año de Letras en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires. Ese año llegó contratado para dar el curso de Filología Románica y dirigir el Instituto de Filología, Amado Alonso. Me correspondió formar parte de su primer grupo de alumnos. Al salir del examen, me propuso incorporarme al Instituto, para trabajar con él. Esa invitación fue sin duda decisiva para toda mi vida. Trabajé con Amado Alonso tres años, día a día, en la preparación del primer tomo de la Biblioteca de Dialectología Hispanoamericana que constituye en rigor mi aprendizaje".

1930: "A fines de 1930 obtuve una beca de la Universidad de Buenos Aires para completar mis estudios en Alemania. Lo consideré un premio. Un premio que duró muy pocos meses. En la Universidad de Berlín estudié dos años y medio. El Romanisches Seminar estaba dirigido por Ernst Gamillscheg, romanista eminente y persona extraordinaria, a quien debo mucho. Durante varios semestres di allí clases de conversación española".

1933: "Queda como testimonio de mis últimos meses de Berlín la conferencia que pronuncié en la Universidad el 1º de febrero de 1933: La lengua y la cultura de Hispanoamérica, que tiene hasta ahora ocho ediciones. En mayo de 1933 me incorporé al Centro de Estudios Históricos de Madrid, la cuna de la Filología española, que dirigió don Ramón Menéndez Pidal. Américo Castro fundó entonces, la sección hispanoamericana. Allí inicié una amplia bibliografía crítica de las lenguas indígenas de América, en la que invertí años y luego se perdió, inconclusa".

1937: "En noviembre de 1937 llegué a París, donde completé mis estudios en el Instituto de Fonética, bajo la dirección de Pierre Fouché, y en el Instituto de Etnología que dirigía Paul Rivet.

1938: "De París salí a fines de 1938, contratado por la Universidad de Quito como profesor de Filología. Después de un curso muy accidentado, volvía a Buenos Aires".

1946: "A fines de 1946 un cable de Mariano Picón-Salas, a quien no conocía personalmente, me invitó a iniciar los estudios de Filología Moderna en la naciente Facultad de Filosofía y Letras de Caracas".
"Confieso que yo era reacio a iniciar una nueva 'aventura': los viajes sabe uno cuándo empiezan, nunca cuándo terminan, ni dónde".

1947: "Llegué [a Venezuela] el 16 de febrero de 1947. La Facultad no había puesto aún en marcha su Escuela de Letras, y me incorporé al Instituto Pedagógico Nacional, donde tuve a mi cargo, durante años, la cátedra de Fonética y donde inauguré la de Gramática Histórica".
"Me correspondió introducir en Venezuela la Filología Moderna y crear en esta Universidad el Instituto de Filología, para el que propuse el nombre de Andrés Bello, porque aspiraba a armonizar el movimiento filológico de la época con la más alta expresión gramatical de nuestra lengua".

1962: Publica: El castellano en España y el castellano en América: unidad y diferenciación.
"La falta de respeto por las palabras es falta de honradez moral e intelectual […] Se ha hecho una especie de demagogia de la juventud. Y si la virtud suprema de la vida fuera ser joven, después de cumplir los deberes de la juventud, sólo quedaría por delante un decoroso entierro […] Y sin embargo esos valores humanos son la piedra de toque fundamental en todo movimiento de ideas. No hay movimiento político, estético o religioso que merezca un mínimo de respeto si prostituye los valores humanos permanentes: el respeto a la verdad; la bondad hacia el prójimo; la equidad… La paz no la considero valor humano permanente, pues el hombre por defender la verdad, la bondad y la justicia, recurre o puede recurrir a la guerra".

1969: Publica: Lengua literaria y lengua popular en América.
"Un profesor que no tenga fe en los estudiantes no puede ser profesor. Pero tener fe en los estudiantes no significa adularlos y prestarse a todo lo que quieran. Esta actitud, tan de moda, me parece nefasta, sobre todo para los estudiantes (…) El mote de reaccionario a mí no me asusta. Tampoco llamarse revolucionario me parece hoy un mérito (…) Por más bobalicona que sea nuestra democracia burguesa, y lo es bastante, algún día pensará que no le corresponde invertir centenares de millones de bolívares para que se fomente la revolución".

1972: "Me consideran un reaccionario. Esa calificación no me sorprende aunque quizá dentro de veinte años, cuando se analice el fenómeno estudiantil y político de Venezuela tal vez consideren que son reaccionarios los que hoy así me califican. Mi aspiración, desde la juventud, ha sido siempre renovadora (...) Yo invito a los que quieran leer mi obra a ver si encuentran una sola frase que sea realmente reaccionaria. Si yo he 'reaccionado' contra ciertos movimientos juveniles o estudiantiles es porque he creído que no eran auténticamente juveniles o estudiantiles, que más bien corrompían al estudiantado y quizá la historia diga que todos esos movimientos a los que aludo, han contribuido a la corrupción política de la Venezuela actual y no a la emancipación del país, como nación".

1973: "A los amigos que se sientan obligados de buena fe a señalarnos normas para escribir, quisiera hacerles ver que esas normas limitan la libertad de creación, y que todo lo que limita la libertad de creación es reaccionario. Quisiera recordarles, en fin, que una hermosa novela de amor no traiciona a nadie ni retrasa la marcha del mundo, porque toda obra de arte contribuye al progreso de la humanidad, y la humanidad actual no puede progresar sino en un solo sentido. En síntesis, creo que el deber revolucionario del escritor es escribir bien. Ese es mi compromiso".
(...) "Claro que no he podido leer todo lo que se ha escrito en los últimos años, que además de ser infinito es bastante pesado. Antes un novelista o un cuentista, pienso en Balzac, en Dostoievsky, le clavaba a uno el anzuelo y lo llevaba a donde quería. Hoy, leer se ha vuelto un difícil trabajo. Prescindo aquí -que me lo perdonen- de la generación que ha venido después de Rómulo Gallegos, y me detengo más en los escritores nuevos".
"Yo me pregunto además: si el lenguaje está tan maltratado, ¿no será que está también maltratado el pensamiento y descompuesta la vida social? Recuerdo a este propósito una frase de Octavio Paz que he repetido varias veces: '…cuando una sociedad se corrompe, lo primero que se gangrena es el lenguaje…' (...) ¡Pensar que hubo una época en que la política era un arte y una ciencia! (...) ¿Y la literatura que antes era la gran educadora? Se ha llenado de violencia verbal y de violencia sexual (...) Dentro de ese contexto las 'malas palabras' (las palabras de la vida sexual o las excrementicias con todas sus crudezas) sirven de desahogo a la violencia. No soy propiamente un puritano del lenguaje, y ninguna palabra me escandaliza, pero las 'malas palabras' han contribuido a empobrecer la expresión venezolana".

1976: La Universidad Inca Garcilaso de la Vega le rinde homenaje y lo incorpora al Claustro de la misma con la categoría de Maestro Honorario.
La Oficina de Educación Iberoamericana le otorga la Medalla de Oro, correspondiente a 1975.
"Sería terriblemente peligroso que en la educación de un país se descuidaran dos bases primordiales: sentimiento y fantasía, porque el hombre no sólo es razón y capacidad (…) En conjunto el país padece de un grave mal. He dicho siempre que me merece más respeto un buen mecánico que un mal doctor. Que me merece más respeto una buena costurera o una buena cocinera que una mala licenciada (…) Un facilismo nefasto porque luego es dañino toda la vida; y después la idea de que como es un país rico, es la nación la que tiene que sostenerlo a uno, cuando en realidad lo moral es que sea uno quien sostenga y levante a Venezuela".

1977: Obtiene el premio de la Fundación Nieto López de la Real Academia Española.
Recibe la jubilación de la Universidad Central de Venezuela, después de 30 años de servicio.
Publica: Sentido mágico de la palabra y otros estudios.

1982: El profesor Angel Rosenblat donó su biblioteca al Instituto de Filología Andrés Bello y a la Biblioteca Central de la UCV. "Quiero que sean útiles en la formación de las nuevas generaciones" -exclama al conversar brevemente (su enfermedad no le permite más) con los reporteros.

1984: El 11 de septiembre muere en Caracas, a los 82 años

(Fragmentos de la cronología "Vida y obra de Angel Rosenblat" elaborada por María Josefina Tejera para el libro El español de América, editado por Biblioteca Ayacucho).

 
N 23 Año VI
Caracas, sábado
07 de diciembre
de 2002
 
 

Centenario del nacimiento de un "maestro de la lectura lenta"

Angel Rosenblat
y el lenguaje

El español de América, un libro esperado
(Leya Olmos)

Cronología autobiográfica
(María Josefina Tejera)

 
 

"Buenas y malas palabras"
de Angel Rosenblat

Los venezolanismos

Las fichas de Rosenblat
(María Josefina Tejera)

"Su boca sea la medida"
(Gabriela Kizer)