ENTREVISTA: Alfredo Bryce Echenique frente a Fujimori

"En 10 años dejó sin memoria histórica a un país"

Aun cuando confiesa
no utilizar la literatura
para divulgar su pensamiento político, Alfredo Bryce Echenique no puede eludir
el tema en la entrevista
que le hiciera Doménico Chiappe para conocer
de su nueva novela,
El huerto de mi amada, ganadora del Premio
Planeta 2002.
El autor, que dice vivir
a caballo entre España
y Perú, retoma la nostalgia
por su tierra, escenario
en el que transcurre la trama,
y manifiesta a Chiappe:
"La herencia de Fujimori
ha sido la desmoralización", hizo al país "un daño
increíble que durará
mucho más tiempo"

Foto: Anna Oswaldo Cruz Lehner
Bryce Echenique, en su nuevo libro, se refiere a la ciudad de Lima como "la horrible"

Unas pesadas bolsas que hinchan sus párpados hasta cubrir sus ojos, pequeños y achicados aun más por el grosor del lente, delatan su sonambulismo. De visita en Madrid, Alfredo Bryce Echenique abandona el hotel muy temprano y sale a caminar por las calles, sin rumbo definido. Le esperan largas jornadas pautadas por la editorial desde que resultó ganador del premio Planeta. "Trabajar con gente tan trabajadora es como estar en un gimnasio", bromea Bryce Echenique. "Todavía tengo calambres". De su nueva novela, El huerto de mi amada, se editaron 210.000 ejemplares, y a los pocos días se realizó una segunda impresión de 30.000 libros. Todo esto parece no importar a Bryce Echenique que, ajeno al movimiento que se genera a su alrededor, se atusa el bigote exactamente recortado y más encanecido que su cabello.

Regresó a vivir a Perú hace cuatro años, después de más de tres décadas viviendo en Francia, España, Italia, Grecia y Alemania. "Me fui a Lima para poder vivir intensamente Europa", dice. De aquella época recuerda las tardes de tertulia en los cafés parisinos con Julio Ramón Ribeyro y Mario Vargas Llosa, quienes escuchaban la lectura que hacía de los cuentos que escribía. "Esa era mi aspiración como escritor, leerles a los amigos, nunca me preocupé por editar. Mi primer libro de cuentos lo pasó a limpio Ribeyro y lo mandó al concurso de La Habana. Un mundo para Julius lo transcribió Vargas Llosa", recuerda. Y a ninguno de los libros les fue mal. Huerto cerrado ganó el Premio Casa de las Américas en 1968 y su primera novela lo catapultó a la fama en 1970. "Fue repentino y supe que había terminado una corta y feliz etapa. Luego tuve momentos difíciles que creo haber superado… pero nunca se sabe".

Bryce Echenique retrata a la fama con una anécdota: "En Lima entré a un supermercado. Me reconocieron y dijeron por los altavoces: 'acaba de ingresar Augusto García Vargas, autor de Julius y los perros de Macondo'. La gente se me arrojó encima, me rodearon, me quitaron las compras y lo último que alcancé a oír fue a una mujer que decía: '¡Pero si no era Julio Iglesias!'".

Ahora Bryce Echenique se encuentra alejado de los supermercados de Lima, donde asegura que una vez se topó con la temible Laura, la de América. "Nunca más volví a ese lugar". Tiene cinco meses residiendo en Barcelona. "Pretendo vivir a caballo entre las dos ciudades", asegura. "No pude quedarme para siempre en Lima porque no me pude lavar a Europa con agua y jabón. Tomar dos aviones al mes es agotador. Voy a Lima en verano, cuando es menos triste".

Recuerdos familiares
En esta ciudad, "la horrible", como la llama en su nuevo libro, transcurre la trama de El huerto de mi amada y aprovecha para describir un amor, el de una mujer que dobla la edad a su amante de 17 años, que se enfrenta a una sociedad clasista e "hipócrita", como asegura el autor, en 1957.
Bryce Echenique rememora cómo nació la novela: él vivía en la Selva Negra, en Alemania, y en su casa apareció uno de sus primos con los ojos "totalmente desorbitados". Se sentó y a instancias del escritor, que lo convidó a relatarle qué le ocurría, el primo le contó que "había sido llevado al huerto por su profesora de alemán". Lo que más recuerda Bryce Echenique es la mirada de su pariente: "mezcla de felicidad e infelicidad, porque mi primo era muy beato. Había una especie de misterio doloroso, que resultó conmovedor para mí que lo quería tanto". Bryce Echenique asegura que en su libro noveló esa experiencia que había enloquecido a su familiar y que se convirtió en una larga historia. "En la vida real, él se casó con una mujer de su barrio, ante el Papa, como le correspondía. Esta obra no es realista ni historicista. Es imaginativa e intuitiva".
Una canción, la que da el nombre al libro, redondea la historia central e inspiró los demás personajes, sobre todo a unos hermanos gemelos que aspiran escalar socialmente, a costa del despistado protagonista. Bryce tiene un par de juegos de palabras preparados para definir brevemente la historia de su novela: "Como dijo San Agustín, la única medida del amor es el amor sin medida. También se puede decir que el amor posible se hace imposible". ¿Hay algo de Julius en este nuevo personaje? "No, en absoluto", contesta. "No hay parecido alguno. Ni siquiera las familias son las mismas".
La escritura de Bryce Echenique surgió de la nostalgia, ¿acaso regresar a Lima afectó el tono de la obra? "Pude escribirla aquí o allá", asegura. "Nunca en mi vida había puesto los pies en la Facultad de Medicina de Lima y mucho menos en el Jardín Botánico. Ambos están en la Lima golpeada por la marginalidad, la delincuencia, el comercio informal. Pero son exactos a como están descritos. Muy elegantes en su momento y venidos a menos. El toque nostálgico resulta acertado. Mi descripción es anímica más que fotográfica. Así la novela sale ganando, porque haberlas ido a ver, antes de escribir, me hubiera paralizado o hubiera incluido un análisis que excluyo en el libro porque lo habría alargado y porque es una de esas cosas que no se deben hacer".

Eterno Martín Romaña
¿Y Toledo? ¿Y Fujimori? Bryce Echenique no utiliza la literatura para divulgar su pensamiento político, del que sin embargo no carece: "La herencia de Fujimori ha sido la desmoralización", opina. "Usó métodos del fascismo y nazismo modernizados. En 10 años dejó sin memoria histórica a un país, un daño increíble que durará mucho más tiempo. Y fue muy popular, aunque ahora la gente no recuerde eso. A Toledo hay que darle la oportunidad de terminar su mandato. Veo que algunas de las cosas buenas que ha hecho no las puede ver la gente porque el foco de la prensa, manejada por los mismos que gobernaron con Fujimori, está en las críticas. El Perú es uno de los países que mejor soporta esta crisis. Pero Toledo es un hombre inseguro y no está a la altura de la ocasión. Le tocaba dar el ejemplo y no dar pasos atrás y adelante, como reconocer a una hija porque lo aconsejan las encuestas".

Lo que sí hace Bryce Echenique en esta obra es reafirmar su técnica narrativa, tan propia de él desde su primer libro. Impunemente mezcla los puntos de vista narrativos sin siquiera necesitar de una coma para que se entienda a la primera leída. Y en la misma frase combina un lenguaje literario depurado con el peor insulto que un "cholo" puede pronunciar. Y los tiempos vienen y van, de un recuerdo a otro más añejo. "Estoy contento con el resultado del trabajo", afirma el escritor. "Lo releí y gocé releyendo".

A Lima, la "horrible", pero "qué hace uno con sus amores", Bryce Echenique la recorre de madrugada, entre cuatro y cinco, preferiblemente los días feriados. Al volante de su automóvil, atraviesa las calles en busca de la casa de su abuela, de su madre, en la que nació, los sitios donde transcurrió "todo lo que viví", manifiesta con una voz que parece arrastrar las palabras. "Es la historia eterna de Martín Romaña, que recién llegado a París visita la Catedral de Notre Dame y dice que en Lima quedaría más bonita".

En Madrid, cuando termina el fuerte ritmo diario que se requiere del ganador de uno de los premios literarios más ambicionados por su cuantía, alrededor de 600.000 dólares, Bryce Echenique prefiere cenar solo en su habitación, a la espera del insomnio.

"(Fujimori) Usó métodos del fascismo y nazismo modernizados (…) Y fue muy popular, aunque ahora la gente no recuerde eso. A Toledo hay que darle la oportunidad de terminar su mandato"

 

Doménico Chiappe. Periodista

 
N 26 Año VI
Caracas, sábado
28 de diciembre
de 2002
 
 

Bolívar, crítico
literario

(Harold Alvarado Tenorio)


Artes visuales

Retrospectiva
en el Centro Pompidou
Max Beckmann, el pintor ante la historia)
(Juan Carlos
Palenzuela)

Entrevista
Alfredo Bryce Echenique frente a Fujimori

("En 10 años dejó sin memoria histórica a un país"
(Doménico Chiappe)